Por Liset Luque, activista de derechos humanos y presidenta de Alianza por Venezuela


El 4 de septiembre, Argentina conmemoró el Día del Migrante, una fecha que desde hace años me invita a reflexionar. Como millones de personas en todo el mundo, un día tuve que dejar mi país, Venezuela, con una maleta llena de incertidumbre, pero también de esperanza. En 2018, llegué a Argentina con mis hijos, mi título universitario y el sueño de construir un futuro. Al principio, recibí solidaridad; después, decidí devolverla. Hoy tengo el honor de dirigir Alianza por Venezuela , una organización creada por y para migrantes que apoya, integra y fortalece a nuestra comunidad.

Hablar de migración es hablar de humanidad. Según las Naciones Unidas, más de 304 millones de personas viven fuera de su país de nacimiento y 123 millones han sido desplazadas por la fuerza . En este contexto, la diáspora venezolana es la más numerosa y reciente de América Latina: más de 8 millones en todo el mundo, con cientos de miles que han encontrado un hogar en Argentina. Ya somos la tercera comunidad migrante más grande del país y, a través de nuestro trabajo, cultura y resiliencia, estamos empezando a dejar huella.

A través de Alianza por Venezuela, hemos apoyado a más de 100.000 personas en Argentina durante los últimos ocho años. Creamos el Centro Venezolano Argentino , donde la cultura y la integración cobran vida cada día mediante actividades educativas, artísticas y sociales. Nos enfocamos en abrir caminos: padres que logran convalidar sus títulos profesionales; emprendedores que pasan de las ferias de migrantes a abrir sus propios negocios; niños que encuentran un espacio seguro para crecer; y adultos mayores que reconstruyen lazos sociales a través de la inclusión digital o el teatro. Esto es integración en acción.

A lo largo de los años, hemos cultivado una perspectiva que va más allá de las historias de dolor migratorio: una perspectiva que nos invita a ver la migración también como un motor de innovación. Desde charlas hasta festivales, existe una red de actores clave que contribuyen a hacer posible la integración. Un actor fundamental en este proceso ha sido Hello Accelerator , una iniciativa liderada por Ashoka e IKEA Social Entrepreneurship , que busca conectar esfuerzos, romper barreras y acelerar el ecosistema migratorio tanto en América Latina como en Europa. Esta experiencia, que reúne a personas de diferentes países y sectores para cocrear soluciones colaborativas y sistémicas para la integración socioeconómica de migrantes y refugiados, nos permitió fortalecer nuestra visión, compartir aprendizajes y conectar con otras experiencias de liderazgo migrante en la región. Gracias a estos espacios, comprendemos que los migrantes no solo luchan por sobrevivir: aportamos soluciones, creatividad y futuro a las sociedades que nos acogen.

La migración debería invitarnos a imaginar los países como un hogar compartido, donde cada persona, sin importar su origen, puede contribuir y crecer. En Alianza por Venezuela, lo vemos en el médico que convalida su título y regresa a trabajar a un hospital; en la emprendedora que abre un negocio y genera empleos en su ciudad; en los niños que encuentran espacios seguros para soñar en las escuelas; en los artistas que crean y enriquecen la cultura; y en los adultos mayores que, incluso lejos de su tierra natal, recuperan vínculos y participación comunitaria.

Hoy, en un momento en que resurgen los discursos xenófobos, es urgente recordar que la historia de Argentina —y de cualquier país— se engrandece cuando abre sus brazos y se empobrece cuando se cierra en el prejuicio. Migrar no es huir: es la valiente decisión de elegir la vida y un futuro.

El reto que tenemos por delante no es preguntarnos por qué debemos acoger a los migrantes, sino cómo podemos fortalecer juntos esta energía transformadora . Porque cada historia de migración es una inversión de valentía, talento y creatividad en el país que abre sus puertas. Apostar por sociedades más abiertas, inclusivas y solidarias es, en definitiva, apostar por un futuro mejor para todos.

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Liset Luque (centro), presidenta de Alianza por Venezuela, durante el evento del Día del Inmigrante en Argentina.