En este camino, he conocido a personas maravillosas que me han permitido llegar hasta aquí, recordándome siempre mis orígenes y mis raíces. Espero que este nuevo capítulo me permita seguir contribuyendo a un mundo mejor. Con estas palabras, Ana Karina García Martínez reflexiona sobre un camino marcado por la resiliencia, el propósito y la comunidad.

Recientemente nombrada Ashoka Fellow y tras participar en la fase inicial de Hello Accelerator , Ana Karina se ha consolidado en la última década como una voz líder en Latinoamérica para la inclusión de las personas migrantes, desafiando los modelos tradicionales de ayuda humanitaria y abogando por enfoques que priorizan la dignidad, la autonomía y la integración a largo plazo. Busca liberar el potencial de las personas migrantes como agentes de cambio, brindándoles herramientas y conectándolas con nuevos proyectos de vida. Ha sido seleccionada como Ashoka Fellow por su trabajo con la Fundación "Juntos se puede", una organización que fundó con el objetivo de sentar las bases para comunidades vibrantes y una diáspora próspera.

Originaria de Venezuela, Karina llegó a Colombia buscando no solo seguridad, sino también un propósito. Su participación en la política estudiantil la convirtió en blanco del régimen venezolano y en una orden de arresto por su participación en protestas callejeras. En 2018, se vio obligada a huir a Venezuela en condiciones precarias debido a la persecución política. Ingresó como refugiada, en condiciones precarias y sin la documentación necesaria para su permanencia. Su futuro en su país se vio truncado, ya que el Estado venezolano le negó la posibilidad de regresar. Pero Colombia le abrió las puertas.

En medio de una de las mayores crisis de desplazamiento de la región, vio una brecha entre lo que necesitaban las personas en movimiento y lo que ofrecían la mayoría de los programas de integración. Fue entonces cuando decidió actuar.

En 2019, Ana Karina fundó la Fundación 'Juntos se puede', a través de la cual implementó su estrategia en varios niveles. Una de sus contribuciones más impactantes es la creación del Modelo 360, un marco integral diseñado para abordar las necesidades complejas e interrelacionadas de las personas en situación de movilidad humana en Colombia. "Busca reducir la vulnerabilidad de las familias y avanzar hacia la reducción de la pobreza, combinando apoyo legal, oportunidades económicas, atención en salud mental y desarrollo de liderazgo comunitario para las personas en situación de movilidad humana. Nuestro enfoque actual se centra en las personas migrantes, refugiadas, retornadas y comunidades de acogida como mecanismo de integración", explica, abordando la necesidad de comprender que las personas no migran en partes. Migran con sus cuerpos, mentes, historias y sueños.

Pero su impacto no termina ahí. Ana Karina es una pensadora sistémica que trabaja en múltiples sectores, forjando alianzas improbables entre legisladores, líderes empresariales y comunidades migrantes. Cuenta con un sistema y una base de datos que comparte y con frecuencia formula propuestas y analiza las realidades relativas a la regularización de la población migrante venezolana. Además, presenta informes a la Comisión Segunda del Senado de la República de Colombia, que sirven de base para sus debates y contribuyen a influir en las discusiones interpartidistas, dejando muy claro que diseñar políticas con, y no para, es el camino a seguir.

Ella insiste en “cambiar la narrativa hacia la migración como una oportunidad” y cree en trabajar duro para cumplir su visión de transformar los ecosistemas de integración en los países receptores.

Tras ser seleccionada por Ashoka para formar parte de la red global más grande de emprendedores sociales, Ana Karina reflexiona: «Ser Ashoka Fellow significa tener la oportunidad de formar parte de una comunidad que sueña, al igual que yo, con transformar el mundo en el que vivimos, no solo enseñando a pescar, sino transformando todo el ecosistema pesquero. Significa no sentirse solo en este viaje y poder recorrerlo juntos».

En un contexto global donde la retórica anti-migrante está en aumento y el desplazamiento a menudo se enmarca como una crisis, el trabajo de Ana Karina es un poderoso recordatorio de que la migración no es un problema a resolver, sino una fuerza que, si se acepta con equidad y visión, puede impulsar la innovación y las oportunidades.

El estipendio de Ana Karina está cubierto por el programa de Emprendimiento Social de IKEA y le permitirá dedicarse a tiempo completo al avance de su trabajo de innovación social, impulsando su emprendimiento a un punto de sostenibilidad, impacto y crecimiento.