De la conexión a la cocreación: aprendizajes de la fase de estrategia de Hello Accelerator

La fase de estrategia del Acelerador Hello se centró en reunir a actores clave de diversos sectores del ecosistema migratorio, incluidos negocios, innovación social y emprendimiento, organizaciones humanitarias, medios de comunicación, investigación y políticas para construir soluciones colaborativas que respalden la inclusión socioeconómica de las personas en movimiento, con un enfoque particular en el acceso a trabajo significativo.

Dos cohortes regionales —una en Europa y otra en América Latina— emprendieron un viaje de indagación, reflexión y creación de prototipos que culminó en un conjunto de propuestas concretas listas para un mayor desarrollo.

Sentando las bases

El proceso comenzó con una fase de mapeo del ecosistema, basada en más de 100 entrevistas con las partes interesadas. Estos hallazgos revelaron barreras y oportunidades sistémicas, lo que influyó tanto en la selección de cohortes como en el diseño del programa. Se formaron dos cohortes regionales diversas, cada una con el apoyo de un grupo asesor externo: la Red de Apoyo en América Latina y la Red de Insights en Europa.

Empezando con la conexión

El programa se lanzó con encuentros presenciales en Varsovia y Bogotá, ampliamente reconocidos como cruciales. Estos eventos generaron resonancia emocional y confianza mutua, ayudando a los participantes a comprender las ambiciones de la iniciativa y a conectar sus experiencias personales con los desafíos sistémicos. Estos encuentros cumplieron múltiples propósitos:

  • Presentar el programa y su visión, validar sus objetivos y alinearse en un enfoque de co-creación.
  • Construir relaciones de confianza en un entorno inclusivo y seguro donde los participantes puedan conectarse y colaborar.
  • Destacar el valor de la colaboración entre múltiples partes interesadas en políticas, investigación, empresas y medios de comunicación.
  • Aprendiendo de las mejores prácticas en las comunidades locales a través de la presentación de iniciativas y acciones específicas de cada país.
  • Presentación de herramientas fundamentales y mapeo temprano de sistemas.

En Bogotá, el encuentro se realizó en paralelo al Festival Hola América, lo que amplió la inspiración y la visibilidad. En Varsovia, la cohorte participó en una Cena del Ecosistema con el Consorcio de Migración, en la que participaron más de 50 ONG y organizaciones de defensa polacas, participando en diálogos a nivel nacional y estableciendo fuertes vínculos externos.

Estos momentos se convirtieron en el vínculo emocional y relacional que impulsó el trabajo a la fase virtual. Los participantes los describieron como "puntos de inflexión" que cimentaron su motivación y crearon un sentido de pertenencia a algo significativo y real.

El viaje en línea

De noviembre a febrero se desarrolló un proceso en línea de seis sesiones. Las sesiones se estructuraron para pasar de la detección de sistemas a la visualización de soluciones:

  • Sesiones 1 a 3: Enfocadas en mapear sistemas y actores, descubrir tensiones y puntos de influencia e integrar conocimientos de entrevistas de empatía.
  • Sesiones 4 y 5: Se priorizó la creación de prototipos. Los participantes se autoorganizaron en torno a tramas temáticas en lugar de soluciones predefinidas.
  • Sesión 6: Se consolidaron y presentaron prototipos de etapa inicial con narración, retroalimentación y preparación para la siguiente fase.

Si bien el arco conceptual fue compartido, cada región evolucionó de manera diferente:

  • Europa se inclinó hacia el análisis sistémico, dedicando más tiempo a comprender el sistema en su conjunto, identificar a las partes interesadas y analizar la dinámica de poder y las barreras institucionales en el panorama migratorio y laboral. Esta profundidad generó información valiosa, pero dificultó la convergencia en ideas concretas.
  • Latinoamérica progresó con mayor rapidez, gracias a una sólida convergencia en valores, idioma y contexto. Las referencias compartidas y el sentido de urgencia permitieron al grupo identificar rápidamente oportunidades de prototipos y autoorganizarse con confianza.

Los equipos de diseño y facilitación adaptaron el tono, el ritmo y el contenido, permitiendo que cada región encontrara su propio ritmo. Los líderes de cohorte desempeñaron un papel activo, conectando las sesiones formales con la atención comunitaria informal y ayudando a mantener la conexión y el dinamismo.

Espacios de validación y estructuras de retroalimentación

Los ciclos de retroalimentación sólidos y las estructuras de apoyo fueron un elemento definitorio de la Fase I, garantizando que los participantes se sintieran vistos, escuchados y apoyados durante todo el proceso.

El registro individual permitió un apoyo personalizado y reveló información clave del proceso que se integró rápidamente en la facilitación. La comunicación por WhatsApp, correo electrónico y documentación visual ayudó a los participantes a mantenerse involucrados e informados, y a fomentar un sentido de comunidad.

La Red de Apoyo y la Red de Insights sirvieron como espacios de validación, incorporando perspectivas externas al proceso, ofreciendo retroalimentación estratégica, identificando tensiones y oportunidades, y contribuyendo tanto a la legitimidad como al perfeccionamiento de las ideas. Estas redes también abrieron vías para la colaboración futura, asegurando que el aprendizaje se extendiera más allá de la cohorte.

Ideas desarrolladas

Al cierre de la Fase de Estrategia, cada región había desarrollado conjuntamente tres prototipos colaborativos:

  • Europa:
    • Work Match: una plataforma que conecta directamente a inmigrantes calificados con empleadores con visión de futuro.
    • Infraestructura para la colaboración : consorcio de múltiples partes interesadas que fomenta colaboraciones inusuales entre el sector privado, la sociedad civil y los responsables de las políticas.
  • América Latina:
    • Sistema de Reconocimiento de Habilidades – Un marco para validar las habilidades informales y transfronterizas de los migrantes, facilitando la validación de calificaciones y una mejor colocación laboral alineada con las capacidades de los migrantes y refugiados.
    • Modelos de empleo innovadores: abordar el acceso para migrantes en situación irregular.
    • Herramientas financieras para mujeres migrantes: estrategias de tecnología financiera y empoderamiento económico personalizadas para el empoderamiento económico.

Aprendizajes clave de la comunidad

Esta fase reveló el poder de la gestión intencional de la comunidad y del diseño adaptativo.

Los aprendizajes clave incluyen:

  • El trabajo relacional es estratégico. El tono emocional, los registros y los rituales ayudaron a los participantes a sentirse apoyados y comprometidos.
  • Las reuniones presenciales son importantes. Estos momentos cimentaron el propósito, la confianza y la legitimidad de maneras que se trasladaron al proceso virtual.
  • El liderazgo de cohorte impulsa la apropiación. Empoderar a los participantes para que mantuvieran su espacio y elevaran las voces de sus compañeros aumentó la alineación y el compromiso.
  • La flexibilidad es esencial. Adaptar formatos, herramientas y ritmo al contexto, la cultura y los estilos de comunicación propició una mayor interacción y permitió que los matices surgieran y se valoraran.
  • Diseñar interacciones interregionales intencionalmente, como partes integrales del viaje.
  • La claridad y la emergencia deben coexistir. Los participantes valoraron el espacio para la creatividad y la apertura, a la vez que buscaron un andamiaje más sólido desde el principio.

Aprendizaje interregional: una chispa tardía pero poderosa

Aunque Europa y Latinoamérica trabajaron en paralelo durante el primer capítulo, la interacción significativa entre las cohortes fue limitada. Desde la perspectiva de un Community Manager, esto no se debió a la falta de interés, sino al desafío práctico de introducir momentos interregionales en medio de un proceso intenso y enriquecedor. Equilibrar el tiempo, la capacidad y el enfoque en los participantes dificultó la integración de ambos procesos.

Sin embargo, la primera sesión de aprendizaje conjunto, celebrada casi al final de la fase, reveló el potencial latente de la conexión interregional. Los participantes se sintieron motivados y sorprendidos por la coincidencia de desafíos e ideas, desde la inclusión financiera y el reconocimiento de habilidades hasta el cambio de narrativa. Vieron oportunidades para aplicar soluciones en distintos contextos e incluso imaginaron infraestructuras compartidas para el aprendizaje y la colaboración.

Esta experiencia reforzó un aprendizaje clave: el intercambio interregional debe incorporarse intencionalmente en el diseño, no como un extra, sino como un espacio estratégico para la solidaridad, la innovación y el conocimiento a nivel de sistemas.