Ante contextos desafiantes, soluciones colaborativas

Ecosistemas de innovación social en migración en América Latina. La experiencia de Hola America.

Vivimos tiempos desafiantes. El mundo atraviesa un momento crucial en torno a la movilidad humana, marcado por el aumento sostenido de los flujos migratorios, la polarización del debate público como reacción a este aumento y el debilitamiento progresivo de las capacidades institucionales que podrían permitir abordar de manera virtuosa esta coyuntura. En un contexto de desfinanciamiento creciente, en nombre de “gestionar” la migración se están legitimando hoy medidas impensables hasta hace poco, que vulneran derechos fundamentales no sólo de las personas migrantes, sino de todas las personas. La migración, lejos de ser un “asunto de pocos”, es cada vez más un tema clave cuyo abordaje sirve de indicador de la salud del sistema democrático en su conjunto.

América Latina, por supuesto, no es ajena a este momento sombrío. La región - que en las últimas décadas ha pasado a ser un destino relevante de flujos migratorios, tanto intra como extra regionales – vive sacudida por una polarización social creciente en torno a la migración, por una contracción en el financiamiento para esta agenda y por una merma en capacidades institucionales para gestionarla.

Sin embargo, las personas siempre hemos estado en movimiento. Movilizarse a través del territorio – a pesar de las dificultades y las barreras – es un elemento constitutivo de la especie humana. Así, la región está sembrada de desafíos, sí, pero también de historias extraordinarias: comunidades migrantes y de acogida que crean sinergias, innovaciones que abordan los problemas más urgentes desde nuevos ángulos y soluciones que cambian la vida de cientos de miles de personas involucradas en los procesos de movilidad. A lo largo de cinco años, desde Hola América y la red global Hello World, hemos identificado y acompañado esas prácticas, hemos aprendido de ellas y nos hemos puesto un desafío: impulsar un ecosistema que ponga al centro de la conversación sobre movilidad humana en la región a las personas migrantes que están innovando para cambiar la realidad actual.

A continuación, presentaremos brevemente el trabajo que hemos desarrollado en Hola América en la construcción y puesta en valor de un ecosistema de innovación social en torno a la migración en América Latina, y ofrecemos recomendaciones para el futuro.

La apuesta por el ecosistema  

En una agenda tradicionalmente dominada por los actores estatales, Hola América eligió comenzar por un lugar improbable: los innovadores sociales. Así, se generaron herramientas, marcos y prácticas que hoy continúan generando impacto en diversos territorios. Los más relevantes entre aquellos desarrollados y acompañados por Hola América desde el año 2020 son:

  1. Mapeo de innovaciones. Ejercicios participativos en Argentina, Chile, Colombia y México permitieron identificar iniciativas lideradas por personas migrantes y organizaciones comunitarias ya en marcha. Con una mirada de proximidad  – desde la práctica y los territorios – se visibilizaron prácticas que suelen quedar fuera del radar institucional, se detectaron patrones y se generó una lectura situada para inspirar nuevas intervenciones.

  2. Aceleración de innovaciones sociales lideradas por personas migrantes. Más de 40 iniciativas fueron fortalecidas a través de procesos de acompañamiento diseñados para amplificar su alcance, consolidar sus modelos y conectar con otros actores.

  3. Formación y co-diseño con gobiernos locales. En Argentina y Chile, impulsamos aceleradoras territoriales que reunimos a municipalidades, organizaciones migrantes, equipos técnicos y emprendedores para diseñar respuestas conjuntas desde el territorio.

  4. Guía de Buenas Prácticas en Políticas Migratorias. Para sistematizar lo aprendido, se elaboró una guía con marcos, herramientas y ejemplos aplicables en diferentes niveles de gobierno.

  5. Dimensiones transversales :

    1. Cambiar el relato. Iniciativas como Hackeando Narrativas y el Festival Hola América fueron dispositivos concretos para transformar los imaginarios colectivos sobre la migración.

    2. Incorporar una perspectiva de interseccionalidad. Estudios junto a ONU Mujeres y PRODEMU evidenciaron los cruces entre género, migración, cuidado y exclusión.

Con la solidez y la perspectiva fresca adquiridas a partir del trabajo con los innovadores en migración, abordamos entonces el enfoque ecosistémico. Porque sin dudas, muchos de los bloqueos que enfrentan los agentes de cambio no están en ellos, sino en las condiciones del entorno.

Así surgieron los encuentros multisectoriales (2020–2021), espacios pioneros que reunieron a gobiernos locales, organizaciones migrantes, empresas, agencias internacionales y académicos para reconocer interdependencias, identificar patrones y mapear desafíos compartidos. Luego, las mesas de política pública (2022–2023) ofrecieron procesos más focalizados donde se pusieron a prueba metodologías colaborativas para repensar normativas y programas de inclusión socioeconómica en varios países de la región. Y más recientemente, la Aceleradora de Ecosistemas (2024–2026) se ha consolidado como un espacio de diseño conjunto a escala regional que articula liderazgo migrante, innovación social y capacidad pública para generar prototipos, alianzas y aprendizajes colectivos.

pedestrians

Una mirada hacia el futuro

Tras más de cinco años, hemos aprendido que los ecosistemas no se construyen solos, ni de una vez para siempre. Para que la migración se consolide como un sistema de oportunidades son necesarias algunas condiciones habilitantes:

  1. Conocimiento situado y útil para la acción. Comprender los desafíos de la inclusión migrante requiere diagnósticos construidos desde los territorios, que parten de la experiencia y los saberes de quienes viven el proceso migratorio.

  2. Infraestructura para la colaboración intersectorial. Los espacios de creación conjunta no pueden depender únicamente del entusiasmo o del financiamiento puntual. Sostener el cambio exige estructuras estables de colaboración entre gobiernos, sociedad civil, sector privado, agencias y comunidades migrantes.

  3. Financiamiento que potencia lo relacional y lo colectivo. Urge reconfigurar las lógicas de financiamiento para que acompañen la construcción de confianza.

  4. Reconocer y escalar lo que funciona. América Latina no parte de cero: existen prácticas comprobadas que pueden escalarse, adaptarse y replicarse en nuevos territorios.

  5. Narrativas que amplifican lo políticamente posible. Las políticas públicas se construyen también en el terreno de lo simbólico, y operan dentro de marcos culturales. Sin transformar los imaginarios que rodean a la migración, muchas propuestas seguirán percibiéndose como marginales o imposibles.

  6. Redes regionales de aprendizaje y acción. La colaboración debe trascender países y los tiempos de un proyecto. Necesitamos espacios de intercambio y construcción conjunta que permitan ensayar, adaptar y escalar lo que ya funciona más allá de calendarios políticos y ciclos presupuestarios institucionales.

El “ojo de la tormenta” en el que se encuentra la migración a nivel global es una oportunidad para hacer las cosas de manera diferente, y comprobar la potencia de los ecosistemas de innovación social en los temas más complejos. Si no es ahora, ¿cuándo?